Relatos

UN ANGEL MUERTO

Un angel muerto - dulce de rata

Un ángel muerto se aventuró a experimentar la vida humana, pero pronto se arrepintió de su elección. El amor lo hirió con su dolor, los olores lo ofendieron, el sufrimiento humano lo abrumó, las guerras lo alimentaron, los deseos lo destruyeron… Sin embargo, este ser vagó por la tierra durante innumerables años, depositando su esencia en los bosques donde los humanos aún no han caminado.

En su andar, coleccionó sentimientos en frascos, encapsulando en ellos el dolor, la maldad, la ansiedad, la depresión, al final los llamó atrocidades de la humanidad. En las noches más oscuras, destapaba sus frascos para recrearse con el sonido del llanto ajeno, consciente de que después de tanta tristeza, siempre llegaba la felicidad.

Su presencia se despliega por doquier, dejando su huella en toda criatura humana, aunque éstos rara vez lo perciben. No obstante, sabemos que en algún instante, este ángel se encontró a nuestro lado, compartiendo algunos ungüentos.

Cuando este ángel se entregó al amor, creyó que su corazón inmortal estaría exento del dolor de la pérdida. Pero cuando el amor de su amada llegó a su fin, su mundo se vino abajo. En el momento en que ella dejó de amarlo, sintió la agonía de un dolor más profundo que cualquier cosa que hubiera conocido antes y fue allí donde entendió que todo tiene un tiempo.

Desesperado por aferrarse a su amor perdido, este ser alado tomó el alma de su amada entre sus manos, sintiendo como su corazón se desgarraba en añicos. Con lágrimas en sus ojos, se sumergió en los bosques del mar, adentrándose en sus profundidades, donde el dolor y la melancolía lo envolvieron en su abrazo frío.

Desde entonces, este ángel permanece oculto en las profundidades, donde la luz del sol nunca llega. Su espíritu atormentado anhela el amor perdido, y sus pensamientos se aferran a la esperanza de que algún día, su amada volverá a su lado. Pero mientras tanto, su corazón está lleno de tristeza y dolor, sus manos untadas de sangre de su amada, ahogan el agua del mar dejando un sabor a salado en la tierra,  mientras sus alas se marchitan bajo el peso de su pena eterna, convirtiéndose en peces de muchas formas dándole vida al mar.  

Ahora, el ángel muerto se sumerge más y más profundo en las aguas del océano, donde el tiempo no tiene significado y la luz no puede penetrar. Allí, rodeado de la oscuridad del abismo, su dolor y sufrimiento permanecen ocultos a los ojos del mundo, mientras espera eternamente el retorno de su amada.

Allí, en la oscuridad y la soledad de las aguas profundas, este ángel espera pacientemente a que una nueva criatura aparezca en la tierra, para amarla de nuevo. Pero su corazón, todavía lleno de la melancolía y el dolor de la pérdida, se ha oscurecido con la añoranza y la tristeza, alimentado por las atrocidades que ha recolectado. Y así, debajo del mar, este ángel abre sus frascos para reírse de la maldad de la humanidad, mientras nosotros continuamos experimentando el dolor y la miseria que ha encapsulado en ellos.

2 pensamientos sobre “UN ANGEL MUERTO

  1. Talo dice:

    Pobre angel, espero que algún día pueda salir de la profunda oscuridad :’c

    1. Yo creo que con probar un poquito de la tierra esta feliz 🙂

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